26 Corrió contra él con cuello erguido, Con la espesa barrera de sus escudos.
27 Porque la gordura cubrió su rostro, E hizo pliegues sobre sus ijares;
28 Y habitó las ciudades asoladas, Las casas inhabitadas, Que estaban en ruinas.
29 No prosperará, ni durarán sus riquezas, Ni extenderá por la tierra su hermosura.
30 No escapará de las tinieblas; La llama secará sus ramas, Y con el aliento de su boca perecerá.
31 No confíe el iluso en la vanidad, Porque ella será su recompensa.
32 El será cortado antes de su tiempo, Y sus renuevos no reverdecerán.
33 Perderá su agraz como la vid, Y derramará su flor como el olivo.
34 Porque la congregación de los impíos será asolada, Y fuego consumirá las tiendas de soborno.
35 Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad, Y en sus entrañas traman engaño.
Job 16
Job responde: Consoladores molestos sois vosotros
1 Respondió Job, y dijo:
2 Muchas veces he oído cosas como estas; Consoladores molestos sois todos vosotros.
3 ¿Tendrán fin las palabras vacías? ¿O qué te anima a responder?
4 También yo podría hablar como vosotros, Si vuestra alma estuviera en lugar de la mía; Yo podría hilvanar contra vosotros palabras, Y sobre vosotros mover mi cabeza.
5 Pero yo os alentaría con mis palabras, Y la consolación de mis labios apaciguaría vuestro dolor.
6 Si hablo, mi dolor no cesa; Y si dejo de hablar, no se aparta de mí.
7 Pero ahora tú me has fatigado; Has asolado toda mi compañía.
8 Tú me has llenado de arrugas; testigo es mi flacura, Que se levanta contra mí para testificar en mi rostro.
9 Su furor me despedazó, y me ha sido contrario; Crujió sus dientes contra mí; Contra mí aguzó sus ojos mi enemigo.
10 Abrieron contra mí su boca; Hirieron mis mejillas con afrenta; Contra mí se juntaron todos.
11 Me ha entregado Dios al mentiroso, Y en las manos de los impíos me hizo caer.
12 Próspero estaba, y me desmenuzó; Me arrebató por la cerviz y me despedazó, Y me puso por blanco suyo.
13 Me rodearon sus flecheros, Partió mis riñones, y no perdonó; Mi hiel derramó por tierra.
14 Me quebrantó de quebranto en quebranto; Corrió contra mí como un gigante.
15 Cosí cilicio sobre mi piel, Y puse mi cabeza en el polvo.
16 Mi rostro está inflamado con el lloro, Y mis párpados entenebrecidos,
17 A pesar de no haber iniquidad en mis manos, Y de haber sido mi oración pura.
18 ¡Oh tierra! no cubras mi sangre, Y no haya lugar para mi clamor.
19 Mas he aquí que en los cielos está mi testigo, Y mi testimonio en las alturas.
20 Disputadores son mis amigos; Mas ante Dios derramaré mis lágrimas.
21 ¡Ojalá pudiese disputar el hombre con Dios, Como con su prójimo!
22 Mas los años contados vendrán, Y yo iré por el camino de donde no volveré.
Job 17
Job continúa: ¿Dónde, pues, está mi esperanza?
1 Mi aliento se agota, se acortan mis días, Y me está preparado el sepulcro.
2 No hay conmigo sino escarnecedores, En cuya amargura se detienen mis ojos.
3 Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti. Porque ¿quién querría responder por mí?
4 Porque a éstos has escondido de su corazón la inteligencia; Por tanto, no los exaltarás.