8 He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré; Y al occidente, y no lo percibiré;
9 Si muestra su poder al norte, yo no lo veré; Al sur se esconderá, y no lo veré.
10 Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.
11 Mis pies han seguido sus pisadas; Guardé su camino, y no me aparté.
12 Del mandamiento de sus labios nunca me separé; Guardé las palabras de su boca más que mi comida.
13 Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar? Su alma deseó, e hizo.
14 El, pues, acabará lo que ha determinado de mí; Y muchas cosas como estas hay en él.
15 Por lo cual yo me espanto en su presencia; Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.
16 Dios ha enervado mi corazón, Y me ha turbado el Omnipotente.
17 ¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas, Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?
Job 24
1 Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso, ¿Por qué los que le conocen no ven sus días?
2 Traspasan los linderos, Roban los ganados, y los apacientan.
3 Se llevan el asno de los huérfanos, Y toman en prenda el buey de la viuda.
4 Hacen apartar del camino a los menesterosos, Y todos los pobres de la tierra se esconden.
5 He aquí, como asnos monteses en el desierto, Salen a su obra madrugando para robar; El desierto es mantenimiento de sus hijos.
6 En el campo siegan su pasto, Y los impíos vendimian la viña ajena.
7 Al desnudo hacen dormir sin ropa, Sin tener cobertura contra el frío.
8 Con las lluvias de los montes se mojan, Y abrazan las peñas por falta de abrigo.
9 Quitan el pecho a los huérfanos, Y de sobre el pobre toman la prenda.
10 Al desnudo hacen andar sin vestido, Y a los hambrientos quitan las gavillas.
11 Dentro de sus paredes exprimen el aceite, Pisan los lagares, y mueren de sed.
12 Desde la ciudad gimen los moribundos, Y claman las almas de los heridos de muerte, Pero Dios no atiende su oración.
13 Ellos son los que, rebeldes a la luz, Nunca conocieron sus caminos, Ni estuvieron en sus veredas.
14 A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado, Y de noche es como ladrón.
15 El ojo del adúltero está aguardando la noche, Diciendo: No me verá nadie; Y esconde su rostro.
16 En las tinieblas minan las casas Que de día para sí señalaron; No conocen la luz.
17 Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte; Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.
18 Huyen ligeros como corriente de aguas; Su porción es maldita en la tierra; No andarán por el camino de las viñas.
19 La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve; Así también el Seol a los pecadores.
20 Los olvidará el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura; Nunca más habrá de ellos memoria, Y como un árbol los impíos serán quebrantados.
21 A la mujer estéril, que no concebía, afligió, Y a la viuda nunca hizo bien.
22 Pero a los fuertes adelantó con su poder; Una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida.
23 El les da seguridad y confianza; Sus ojos están sobre los caminos de ellos.
24 Fueron exaltados un poco, mas desaparecen, Y son abatidos como todos los demás; Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.
25 Y si no, ¿quién me desmentirá ahora, O reducirá a nada mis palabras?
Job 25
Bildad habla: El hombre no puede ser justo
1 Respondió Bildad suhita, y dijo: