21 Ahora ciertamente como ellas sois vosotros; Pues habéis visto el tormento, y teméis.
22 ¿Os he dicho yo: Traedme, Y pagad por mí de vuestra hacienda;
23 Libradme de la mano del opresor, Y redimidme del poder de los violentos?
24 Enseñadme, y yo callaré; Hacedme entender en qué he errado.
25 ¡Cuán eficaces son las palabras rectas! Pero ¿qué reprende la censura vuestra?
26 ¿Pensáis censurar palabras, Y los discursos de un desesperado, que son como el viento?
27 También os arrojáis sobre el huérfano, Y caváis un hoyo para vuestro amigo.
28 Ahora, pues, si queréis, miradme, Y ved si digo mentira delante de vosotros.
29 Volved ahora, y no haya iniquidad; Volved aún a considerar mi justicia en esto.
30 ¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas?

Job 7

Job continúa: Mi vida no tiene esperanza

1 ¿No es acaso brega la vida del hombre sobre la tierra, Y sus días como los días del jornalero?
2 Como el siervo suspira por la sombra, Y como el jornalero espera el reposo de su trabajo,
3 Así he recibido meses de calamidad, Y noches de trabajo me dieron por cuenta.
4 Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Mas la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba.
5 Mi carne está vestida de gusanos, y de costras de polvo; Mi piel hendida y abominable.
6 Y mis días fueron más veloces que la lanzadera del tejedor, Y fenecieron sin esperanza.
7 Acuérdate que mi vida es un soplo, Y que mis ojos no volverán a ver el bien.
8 Los ojos de los que me ven, no me verán más; Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser.
9 Como la nube se desvanece y se va, Así el que desciende al Seol no subirá;
10 No volverá más a su casa, Ni su lugar le conocerá más.
11 Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma.
12 ¿Soy yo el mar, o un monstruo marino, Para que me pongas guarda?
13 Cuando digo: Me consolará mi lecho, Mi cama atenuará mis quejas;
14 Entonces me asustas con sueños, Y me aterras con visiones.
15 Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, Y quiso la muerte más que mis huesos.
16 Abomino de mi vida; no he de vivir para siempre; Déjame, pues, porque mis días son vanidad.
17 ¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y para que pongas sobre él tu corazón,
18 Y lo visites todas las mañanas, Y todos los momentos lo pruebes?
19 ¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada, Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva?
20 Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones por blanco tuyo, Hasta convertirme en una carga para mí mismo?
21 ¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, Y si me buscares de mañana, ya no existiré.

Job 8

Bildad habla: Job debe arrepentirse

1 Respondió Bildad suhita, y dijo:
2 ¿Hasta cuándo hablarás tales cosas, Y las palabras de tu boca serán como viento impetuoso?
3 ¿Acaso torcerá Dios el derecho, O pervertirá el Todopoderoso la justicia?
4 Si tus hijos pecaron contra él, El los echó en el lugar de su pecado.
5 Si tú de mañana buscares a Dios, Y rogares al Todopoderoso;
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