19 Como diente roto y pie descoyuntado Es la confianza en el prevaricador en tiempo de angustia.
20 El que canta canciones al corazón afligido Es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre.
21 Si el que te aborrece tuviere hambre, dale de comer pan, Y si tuviere sed, dale de beber agua;
22 Porque ascuas amontonarás sobre su cabeza, Y Jehová te lo pagará.
23 El viento del norte ahuyenta la lluvia, Y el rostro airado la lengua detractora.
24 Mejor es estar en un rincón del terrado, Que con mujer rencillosa en casa espaciosa.
25 Como el agua fría al alma sedienta, Así son las buenas nuevas de lejanas tierras.
26 Como fuente turbia y manantial corrompido, Es el justo que cae delante del impío.
27 Comer mucha miel no es bueno, Ni el buscar la propia gloria es gloria.
28 Como ciudad derribada y sin muro Es el hombre cuyo espíritu no tiene rienda.

Proverbios 26

1 Como no conviene la nieve en el verano, ni la lluvia en la siega, Así no conviene al necio la honra.
2 Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición nunca vendrá sin causa.
3 El látigo para el caballo, el cabestro para el asno, Y la vara para la espalda del necio.
4 Nunca respondas al necio de acuerdo con su necedad, Para que no seas tú también como él.
5 Responde al necio como merece su necedad, Para que no se estime sabio en su propia opinión.
6 Como el que se corta los pies y bebe su daño, Así es el que envía recado por mano de un necio.
7 Las piernas del cojo penden inútiles; Así es el proverbio en la boca del necio.
8 Como quien liga la piedra en la honda, Así hace el que da honra al necio.
9 Espinas hincadas en mano del embriagado, Tal es el proverbio en la boca de los necios.
10 Como arquero que a todos hiere, Es el que toma a sueldo insensatos y vagabundos.
11 Como perro que vuelve a su vómito, Así es el necio que repite su necedad.
12 ¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.
13 Dice el perezoso: El león está en el camino; El león está en las calles.
14 Como la puerta gira sobre sus quicios, Así el perezoso se vuelve en su cama.
15 Mete el perezoso su mano en el plato; Se cansa de llevarla a su boca.
16 En su propia opinión el perezoso es más sabio Que siete que sepan aconsejar.
17 El que pasando se deja llevar de la ira en pleito ajeno Es como el que toma al perro por las orejas.
18 Como el que enloquece, y echa llamas Y saetas y muerte,
19 Tal es el hombre que engaña a su amigo, Y dice: Ciertamente lo hice por broma.
20 Sin leña se apaga el fuego, Y donde no hay chismoso, cesa la contienda.
21 El carbón para brasas, y la leña para el fuego; Y el hombre rencilloso para encender contienda.
22 Las palabras del chismoso son como bocados suaves, Y penetran hasta las entrañas.
23 Como escoria de plata echada sobre el tiesto Son los labios lisonjeros y el corazón malo.
24 El que odia disimula con sus labios; Mas en su interior maquina engaño.
25 Cuando hablare amigablemente, no le creas; Porque siete abominaciones hay en su corazón.
26 Aunque su odio se cubra con disimulo, Su maldad será descubierta en la congregación.
27 El que cava foso caerá en él; Y al que revuelve la piedra, sobre él le volverá.
28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, Y la boca lisonjera hace resbalar.
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