14 Casi en todo mal he estado, En medio de la sociedad y de la congregación.
15 Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo.
16 ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, Y tus corrientes de aguas por las plazas?
17 Sean para ti solo, Y no para los extraños contigo.
18 Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud,
19 Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre.
20 ¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?
21 Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, Y él considera todas sus veredas.
22 Prenderán al impío sus propias iniquidades, Y retenido será con las cuerdas de su pecado.
23 El morirá por falta de corrección, Y errará por lo inmenso de su locura.
Proverbios 6
Amonestaciones prácticas
1 Hijo mío, si salieres fiador por tu amigo, Si has empeñado tu palabra a un extraño,
2 Te has enlazado con las palabras de tu boca, Y has quedado preso en los dichos de tus labios.
3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, Ya que has caído en la mano de tu prójimo; Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.
4 No des sueño a tus ojos, Ni a tus párpados adormecimiento;
5 Escápate como gacela de la mano del cazador, Y como ave de la mano del que arma lazos.
6 Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio;
7 La cual no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor,
8 Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.
9 Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?
10 Un poco de sueño, un poco de dormitar, Y cruzar por un poco las manos para reposo;
11 Así vendrá tu necesidad como caminante, Y tu pobreza como hombre armado.
12 El hombre malo, el hombre depravado, Es el que anda en perversidad de boca;
13 Que guiña los ojos, que habla con los pies, Que hace señas con los dedos.
14 Perversidades hay en su corazón; anda pensando el mal en todo tiempo; Siembra las discordias.
15 Por tanto, su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.
16 Seis cosas aborrece Jehová, Y aun siete abomina su alma:
17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, Las manos derramadoras de sangre inocente,
18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, Los pies presurosos para correr al mal,
19 El testigo falso que habla mentiras, Y el que siembra discordia entre hermanos. Amonestación contra el adulterio
Amonestaciones contra el adulterio
20 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre;
21 Atalos siempre en tu corazón, Enlázalos a tu cuello.
22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes.
23 Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, Y camino de vida las reprensiones que te instruyen,
24 Para que te guarden de la mala mujer, De la blandura de la lengua de la mujer extraña.
25 No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos;
26 Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón.
27 ¿Tomará el hombre fuego en su seno Sin que sus vestidos ardan?
28 ¿Andará el hombre sobre brasas Sin que sus pies se quemen?
29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; No quedará impune ninguno que la tocare.
30 No tienen en poco al ladrón si hurta Para saciar su apetito cuando tiene hambre;
31 Pero si es sorprendido, pagará siete veces; Entregará todo el haber de su casa.
32 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace.
33 Heridas y vergüenza hallará, Y su afrenta nunca será borrada.
34 Porque los celos son el furor del hombre, Y no perdonará en el día de la venganza.
35 No aceptará ningún rescate, Ni querrá perdonar, aunque multipliques los dones.