174 He deseado tu salvación, oh Jehová, Y tu ley es mi delicia.
175 Viva mi alma y te alabe, Y tus juicios me ayuden.
176 Yo anduve errante como oveja extraviada; busca a tu siervo, Porque no me he olvidado de tus mandamientos.
Salmos 120
Líbrame, oh Jehová
1 A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió.
2 Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta.
3 ¿Qué te dará, o qué te aprovechará, Oh lengua engañosa?
4 Agudas saetas de valiente, Con brasas de enebro.
5 ¡Ay de mí, que moro en Mesec, Y habito entre las tiendas de Cedar!
6 Mucho tiempo ha morado mi alma Con los que aborrecen la paz.
7 Yo soy pacífico; Mas ellos, así que hablo, me hacen guerra.
Salmos 121
Mi socorro viene de Jehová
1 Alzaré mis ojos a los montes; ¿De dónde vendrá mi socorro?
2 Mi socorro viene de Jehová, Que hizo los cielos y la tierra.
3 No dará tu pie al resbaladero, Ni se dormirá el que te guarda.
4 He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda a Israel.
5 Jehová es tu guardador; Jehová es tu sombra a tu mano derecha.
6 El sol no te fatigará de día, Ni la luna de noche.
7 Jehová te guardará de todo mal; El guardará tu alma.
8 Jehová guardará tu salida y tu entrada Desde ahora y para siempre.
Salmos 122
Vayamos a la casa de Jehová
1 Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.
2 Nuestros pies estuvieron Dentro de tus puertas, oh Jerusalén.
3 Jerusalén, que se ha edificado Como una ciudad que está bien unida entre sí.
4 Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, Conforme al testimonio dado a Israel, Para alabar el nombre de Jehová.
5 Porque allá están las sillas del juicio, Los tronos de la casa de David.
6 Pedid por la paz de Jerusalén; Sean prosperados los que te aman.
7 Sea la paz dentro de tus muros, Y el descanso dentro de tus palacios.
8 Por amor de mis hermanos y mis compañeros Diré yo: La paz sea contigo.
9 Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios Buscaré tu bien.
Salmos 123
Nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios
1 A ti alcé mis ojos, A ti que habitas en los cielos.
2 He aquí, como los ojos de los siervos miran a la mano de sus señores, Y como los ojos de la sierva a la mano de su señora, Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros.
3 Ten misericordia de nosotros, oh Jehová, ten misericordia de nosotros, Porque estamos muy hastiados de menosprecio.
4 Hastiada está nuestra alma Del escarnio de los que están en holgura, Y del menosprecio de los soberbios.