10 Los montes fueron cubiertos de su sombra, Y con sus sarmientos los cedros de Dios.
11 Extendió sus vástagos hasta el mar, Y hasta el río sus renuevos.
12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, Y la vendimian todos los que pasan por el camino?
13 La destroza el puerco montés, Y la bestia del campo la devora.
14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; Mira desde el cielo, y considera, y visita esta viña,
15 La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.
16 Quemada a fuego está, asolada; Perezcan por la reprensión de tu rostro.
17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, Sobre el hijo de hombre que para ti afirmaste.
18 Así no nos apartaremos de ti; Vida nos darás, e invocaremos tu nombre.
19 ¡Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos! Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

Salmos 81

¡Oh, si me oyera mi pueblo!

1 Cantad con gozo a Dios, fortaleza nuestra; Al Dios de Jacob aclamad con júbilo.
2 Entonad canción, y tañed el pandero, El arpa deliciosa y el salterio.
3 Tocad la trompeta en la nueva luna, En el día señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.
4 Porque estatuto es de Israel, Ordenanza del Dios de Jacob.
5 Lo constituyó como testimonio en José Cuando salió por la tierra de Egipto. Oí lenguaje que no entendía;
6 Aparté su hombro de debajo de la carga; Sus manos fueron descargadas de los cestos.
7 En la calamidad clamaste, y yo te libré; Te respondí en lo secreto del trueno; Te probé junto a las aguas de Meriba. Selah
8 Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres,
9 No habrá en ti dios ajeno, Ni te inclinarás a dios extraño.
10 Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca, y yo la llenaré.
11 Pero mi pueblo no oyó mi voz, E Israel no me quiso a mí.
12 Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; Caminaron en sus propios consejos.
13 ¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, Si en mis caminos hubiera andado Israel!
14 En un momento habría yo derribado a sus enemigos, Y vuelto mi mano contra sus adversarios.
15 Los que aborrecen a Jehová se le habrían sometido, Y el tiempo de ellos sería para siempre.
16 Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, Y con miel de la peña les saciaría.

Salmos 82

Rescatad al débil y al menesteroso

1 Dios está en la reunión de los dioses; En medio de los dioses juzga.
2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, Y aceptaréis las personas de los impíos? Selah
3 Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.
4 Librad al afligido y al necesitado; Libradlo de mano de los impíos.
5 No saben, no entienden, Andan en tinieblas; Tiemblan todos los cimientos de la tierra.
6 Yo dije: Vosotros sois dioses, Y todos vosotros hijos del Altísimo;
7 Pero como hombres moriréis, Y como cualquiera de los príncipes caeréis.
8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; Porque tú heredarás todas las naciones.

Salmos 83

Oh Dios, no guardes silencio

1 Oh Dios, no guardes silencio; No calles, oh Dios, ni te estés quieto.
2 Porque he aquí que rugen tus enemigos, Y los que te aborrecen alzan cabeza.
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